Wednesday, January 16, 2008

CARTA DEL SUICIDA


Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi citara para engañarme, así
Se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,
Me sigue a donde voy y me sirve de hada.

GoNzAlO rOjAs, 2003

Friday, November 02, 2007

REFLEXIÓN MORAL SOBRE LA ANATOMÍA



Hay mujeres que hacen daño
en el pecho del que muere
al contemplar
la contención exacta de su carne
la refrigeración
blanda de sus cabellos limpios
y el pretexto caedizo de sus ropas

otras
tienen los ojos tristes pero hermosos
o un bello lomo para un torpe frente
o dos piernas
sin cansancio muscular columnas
de seguro cielo

otras sólo tienen
dos senos a punto de abrirse por su peso
de fruta para labios agostados
para manos
sin otro mundo que llevarse al alma

y en ocasiones
sólo un seno es hermoso sólo un hombro
sólo un vencimiento de la piel
sólo los labios

pero siempre hay un hombre enamorado de tanto o de tan poco
enamorado fugaz o consecuente ama
las pequeñas patrias de una noche
sin clarines
frente a unos párpados cerrados murmullos
fracasadas sintaxis

respetad las plantas
y los cuerpos donde el deseo se descansa
del infinito miedo a todos los olvidos.

"A la sombra de las muchachas sin flor" 1973

Manuel Vazquez Montalban, espanol

Wednesday, August 01, 2007

GENIO Y FIGURA

Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos! A Winétt
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.

Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche «Dios» llevaba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices: «te quiero»
cuando hablas con «tu» Pablo, sin oírle jamás.

El hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.

Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros botados a morir.



Pablo de Rokha

Monday, October 23, 2006

ADAN Y EVA (segundo)

III
La noche que fue ayer fue de la magia. En la noche hay tambores,
y los animales duermen con el olfato abierto como un ojo.
No hay nadie en el, aire. Las hojas y las plumas se reúnen en las ramas, en el suelo,
y alguien las mueve a veces, y callan.
Trapos negros, voces negras, espesos y negros silencios, flotan, se arrastran, y la tierra se pone su rostro negro y hace gestos a las estrellas.
Cuando pasa el miedo junto a ellos, los corazones golpean fuerte, fuerte,
y los ojos advierten que las cosas se mueven eternamente en su mismo lugar.
Nadie puede dar un paso en la noche.
El que entra con los ojos abiertos en la espesura de la noche, se pierde,
es asaltado por la sombra, y nunca se sabrá nada de él,
como de aquellos que el mar ha recogido.
-Eva, le dijo Adán, despacio, no nos separemos.
IV
Ayer estuve observando a los animales
y me puse a pensar en ti.
Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas.
Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden.
¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas,
enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo.
¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas?
Ahora que estás dormida debías responderme.
Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado
y los labios abiertos.
Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas. ¿Es que somos distintos?
¿No te hicieron, pues, de mi costado, no me dueles?
Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y
me abrazas y me envuelves
y te cierras como la flor con el insecto,
sé algo, sabemos algo.
La hembra es siempre más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte.
¿Por qué? Todas las noches nos salvamos.
Quedamos juntos, en nuestros brazos,
y yo empiezo a crecer como el día.
Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres
y que no has de darme nunca.
¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para ver,
como un tercer ojo,
como otro pie que sólo yo sé que tuve.

Friday, September 22, 2006

ADAN Y EVA (primero)

I
Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre nunca nada.
No nos conocíamos. Eva, levántate. Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?.
Es de día, pero aún hay estrellas.
El sol viene de lejos hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha.
Yo quiero morder tu quijada. Ven.
Estoy desnuda, macerada, y huelo a ti.
Adán fue hacia ella y la tomó.
Y parecía que los dos se habían metido en un río muy ancho,
y que jugaban con el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces equivocados les mordían las piernas.
II
-¿Has visto cómo crecen las plantas?
Al lugar en que cae la semilla acude el agua:
es el agua la que germina, sube al sol.
Por el tronco, por las ramas, el agua asciende al aire,
como cuando te quedas viendo el cielo de¡ medio- día y tus
ojos empiezan a evaporarse.
Las plantas crecen de un día a otro.
Es la tierra la que crece; se hace blanda, verde, flexible.
El terrón enmohecido, la costra de los vicios árboles, se desprende, regresa.
¿Lo has visto? Las plantas caminan en el tiempo,
no de un lugar a otro: de una hora a otra hora.
Esto puedes sentirlo cuando te extiendes sobre la tierra,
boca arriba, y tu pelo penetra como un manojo de raíces,
y toda tú eres un tronco caído. -Yo quiero sembrar una semilla en el río,
a ver si crece un árbol flotante para treparme a jugar.
En su follaje se enredarían los peces,
y sería un árbol de agua que iría a todas partes sin caerse nunca.
Jaime Sabines,
México.

Friday, August 11, 2006

LUCES NO BÉLICAS


MI SUEÑO FAMILIAR


Tengo a veces un sueño penetrante
De una mujer desconocida a la que amo y que me ama
Y que no es, cada vez, en absoluto la misma
Ni es otra, y me ama y me comprende.

Porque ella me comprende, y mi corazón transparente
Para ella sola, ¡ay!, cesa de ser un problema
Para ella sola, y los sudores de mi frente pálida
Ella sola los sabe refrescar, llorando.

¿Es morena, rubia o pelirroja? Lo ignoro
¿Su nombre? Recuerdo que es dulce y sonoro
Como los de los amados que la vida exilia.

Su mirada es parecida a la mirada de las estatuas
Y, en su voz, lejana, calma y grave, tiene
La inflexión de las voces queridas que se han matado.



Paul Verlaine.

Wednesday, July 05, 2006

Soneto de las vocales - Iluminaciones - Arthur Rimbaud



A negra, E blanca, I roja, O azul, U verde,
vocales, algún día diré vuestro origen secreto;



A, negro corsé velludo de moscas relucientes que se agitan en torno de fetideces crueles, golfos de sombra;

E, candor de nieblas y de tiendas, lanzas de glaciar fiero, reyes blancos, escalofríos de umbelas;

I, púrpura, sangre, esputo, reír de labios bellos en cóleras terribles o embriagueces sensuales;

U, ciclos, vibraciones divinas de los mares verduscos, paz de campo sembrado de animales, paz de arrugas que la alquimia imprimió en las frentes profundas;

O supremo clarín de estridencias extrañas, silencio atravesado de Angeles y de Mundos;
O, la Omega, el reflejo violeta de sus Ojos! "